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Tratamientos
Si alguna vez hemos sentido esa incómoda punzada de dolor en los dientes cuando hemos comido o bebido algo extremadamente frío o caliente, entonces sabemos lo que se siente al experimentar sensibilidad dental. Lo que probablemente es menos conocido es que este puede ser uno de los primeros indicadores de que podríamos estar experimentando una problemática que se conoce como bruxismo.

Este es el término médico que designa la acción inconsciente de apretar y rechinar los dientes durante la noche, mientras se duerme. Es una afección bastante común que se estima afecta a casi 1 de cada 5 adultos, y que también puede darse en niños. Los expertos médicos creen que rechinar los dientes es nuestro intento subconsciente de disminuir los niveles de estrés, pero debido a que tendemos a rechinar mientras dormimos, el bruxismo a menudo pasa desapercibido hasta que los síntomas son dolorosos y suficientemente importantes como para ignorarlos.

Causas y consecuencias del bruxismo

La causa del bruxismo no siempre es clara o única, pero generalmente está relacionada con el estrés, la ansiedad o los problemas del sueño.

Se considera el estrés y la ansiedad como una de las principales causas del bruxismo, que sería un modo inconsciente de expresión de esas tensiones diurnas durante la etapa de sueño.

También se ha encontrado que este problema puede estar relacionado ocasionalmente con el efecto secundario de ciertos medicamentos, como algunos antidepresivos que inhiben de forma selectiva la recaptación de serotonina.

El bruxismo aparece también relacionado con trastornos del sueño, como la apnea obstructiva del sueño (AOS), y en personas que experimentan periodos de sueño en los que hablan o se mueven intensamente.

Por último, también hay factores de nuestro estilo de vida que pueden favorecer la aparición del bruxismo o agravarlo. El consumo de alcohol o tabaco y el exceso de bebidas con cafeína (superar las 7 tazas de café al día, por ejemplo), estarían entre los hábitos a evitar.

La sensibilidad dental ocurre gradualmente, pero a menudo es el resultado del bruxismo. La presión ejercida sobre nuestros dientes en este problema es casi 10 veces mayor que la de la masticación normal. Se desgasta constantemente el esmalte dental, que es la capa más externa del diente y proporciona una capa protectora. Aunque el esmalte dental es en realidad una de las sustancias más duras del cuerpo, se puede romper y nunca se regenerará. Una vez que la dentina subyacente, que es un tejido que contiene canales huecos llamados túbulos, está expuesta, los alimentos calientes, fríos, ácidos y pegajosos estimulan los nervios y las células dentro del diente, que es la causa de esa punzada de dolor y hace que sea incómodo comer, beber o incluso cepillarse los dientes.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo del bruxismo? 

Además de destruir el esmalte de los dientes, con el tiempo, la intensa presión que ejerce el apretar los dientes de modo continuo e incontrolado también puede hacer que se agrieten, partan o fracturen. Cuando llegamos a este punto, la única opción de tratamiento son procedimientos dentales largos y costosos, como endodoncias, implantes dentales, puentes o dentaduras postizas.

Pero el daño no se limita solo a nuestros dientes. Debido a que apretar los dientes ejerce presión suficiente para que se muevan hacia las raíces, las encías retroceden y provocan la formación de bolsas de bacterias que pueden provocar otras consecuencias no deseadas, como aumento de la placa, infecciones y enfermedad periodontal o gingvitis.

Férulas y carillas para tratar el bruxismo

Tratamientos contra el bruxismo

No se puede negar que los efectos a largo plazo del bruxismo pueden ser bastante graves, por lo que es importante estar atento para identificar los síntomas del bruxismo y consultar con nuestro dentista que nos ayudará a tomar medidas preventivas para evitar problemas mayores.

Además de la sensibilidad dental, algunos de los signos reveladores obvios del bruxismo son despertarse con los músculos de la mandíbula doloridos o fatigados; o incluso con algo de dolor de cabeza.

Si bien actualmente no hay ningún medicamento disponible para tratar el bruxismo, los expertos dentales están de acuerdo en que usar un protector dental es el tratamiento más efectivo para mitigar los síntomas y prevenir el daño permanente de los dientes.


Tratamiento con carillas

Acudiendo a nuestro dentista podremos encontrar el tratamiento que mejor se adapte a nuestro caso. Se examinarán dientes y encías para determinar si están lo suficientemente saludables como para que se puedan recibir carillas de porcelana. En el caso de que los dientes ya estén dañados por el bruxismo debe empezarse por un proceso restaurador.

Tras ese examen se recomendará un protector bucal personalizado para evitar los efectos del bruxismo y prevenir fracturas. Existen diferentes tipos y fortalezas de carillas, y solo un dentista puede determinar y recomendar los más adecuados para cada problemática.


Tratamiento con férula dental

Las férulas dentales se usan por la noche para guiar el movimiento de modo que el daño periodontal sea mínimo. El aparato cubre todos los dientes maxilares o mandibulares para prevenir el desgaste de los dientes, las lesiones y reducir los efectos del bruxismo. Son protectores bucales de alta calidad hechos a medida y proporcionados por un dentista. Este tipo de diseño cuidadoso de un protector bucal puede resolver el dolor y el daño causado por el bruxismo, especialmente el dolor de dientes, mandíbula y facial severo.
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